Hay cargas que elegimos y hay cargas que heredamos: Expectativas, errores, culpa. Versiones antiguas de nosotros mismos. Historias que ocurrieron hace años y que, sin darnos cuenta, seguimos transportando cada día.
Lo curioso, es que muchas de esas cargas dejan de existir mucho antes de que decidamos soltarlas. Las personas cambian, las circunstancias cambian. Nosotros cambiamos, pero algunas historias permanecen porque nos hemos acostumbrado a ellas porque forman parte de nuestra identidad, porque no sabemos quién seríamos sin ellas.
A veces seguimos cargando una decepción que ya terminó.
Y mientras sostenemos aquello que pertenece al pasado, utilizamos energía que podría estar disponible para construir algo nuevo.
Soltar, no siempre significa olvidar. Tampoco significa negar lo que ocurrió, significa dejar de convertir una experiencia pasada en una responsabilidad permanente.
Quizá, algunas etapas de la vida no terminan cuando los hechos cambian. Terminan cuando dejamos de cargar aquello que ya no necesitamos llevar.
"¿Qué historia sigues sosteniendo aunque ya dejó de servirte?"
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