En un mundo que celebra la velocidad, permanecer parece un acto de rebeldía. Sin embargo, casi todo lo verdaderamente importante necesita tiempo: una amistad sincera, un jardín, una relación contigo misma.
Permanecer no significa conformarte. Significa confiar en que algunas transformaciones solo ocurren cuando decides quedarte el tiempo suficiente para verlas florecer.
Hay días en los que querrás abandonar tus rituales, volver a las viejas prisas o creer que nada está cambiando. Es precisamente allí donde la paciencia se convierte en una forma de amor propio.
Las raíces nunca compiten con las flores. Simplemente siguen creciendo, aun cuando nadie las observa. Lo mismo ocurre contigo. Muchas de las transformaciones que hoy parecen invisibles serán las que sostengan la mujer que mañana admirarás.
"¿Qué merece hoy toda tu paciencia en lugar de toda tu prisa? "
TGV



