Existe una conversación silenciosa que nadie escucha y, sin embargo, acompaña cada uno de tus días. Es la forma en que te nombras cuando cometes un error, cuando celebras un logro o cuando simplemente te miras al espejo.
Si esa voz solo conoce la exigencia, terminarás creyendo que nunca eres suficiente. Pero si aprende la ternura, descubrirás que incluso los días difíciles pueden sostenerse con más suavidad.
No se trata de repetir frases vacías. Se trata de elegir palabras que honren a la mujer que eres y también a la que estás llegando a ser. Habitarte con amabilidad no disminuye tu fuerza; la vuelve más profunda. Porque ninguna transformación florece durante mucho tiempo en un lugar donde solo existe el juicio.
"¿Cómo sonaría tu vida si tu voz interior también supiera abrazarte? "
TGV




